Masiva marcha en Cataluña en apoyo al referéndum por la independencia

La impactante manifestación de la Diada dejó en evidencia la magnitud de la crisis institucional sin precedente a la que se enfrenta España


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Fuente: La Nacion

Autor: La Nacion

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BARCELONA.- El abierto desafío del independentismo catalán a la legalidad española saltó del Parlamento a las calles. Una masa compacta de cientos de miles de personas desbordó esta tarde la cuadrícula perfecta del Ensanche barcelonés en apoyo al referéndum soberanista que el gobierno regional convocó para el 1º de octubre.

La impactante manifestación de la Diada -el Día Nacional de Cataluña- dejó en evidencia la magnitud de la crisis institucional sin precedente a la que se asoma España, con su comunidad autónoma más próspera lanzada a la secesión y a la desobediencia de las sentencias judiciales que decretaron la ilegalidad de la votación soberanista.

"Referéndum es democracia", se leía en una lona de 16 x 16 metros que los asistentes hicieron circular trabajosamente a lo largo del Paseo de Gracia durante un kilómetro y medio, desde la avenida Diagonal hasta la Plaza de Cataluña, el corazón de la ciudad. Apenas a unos pasos del inicio de La Rambla, donde hace menos de un mes el jihadista Younes Abouyaaquoub asesinó a 14 personas con una camioneta.

Los organizadores señalaban que la asistencia superaba de largo el millón de personas. A la gente le habían pedido que usaran una camiseta fluorescente y se concentraran en el Paseo de Gracia y en la calle de Aragón, de manera de formar una inmensa cruz que pudiera verse desde el aire. Querían simbolizar la tacha en la casilla del SI que pretenden hacer en la hipotética votación soberanista del mes que viene.

Esa eleccion fue convocada el miércoles pasado por el presidente regional, Carles Puigdemont, después de que el Parlamento catalán sancionó una norma que se presenta como superior a cualquier otra ley vigente, incluida la Constitución española. El texto dispone que si la opción independentista triunfara en las urnas los diputados catalanes proclamarán de inmediato la fundación de una nueva república.

El gobierno español del presidente Mariano Rajoy impugnó al instante la ley. Y prometió que hará "todo lo necesario" para que la consulta no se celebre. El Tribunal Constitucional (TC) suspendió el jueves la ley del referéndum y el decreto de convocatoria, en un fallo en el que advirtió a las autoridades catalanas de la responsabilidad penal en la que incurrirían en caso de no obedecer.

Puigdemont sigue adelante. "No contemplo ningún plan B. El 1º la opción es referéndum o referéndum", dijo en un encuentro con corresponsales extranjeros horas antes de la manifestación.

Al igual que en los últimos cinco años, la movilización separatista resultó abrumadoramente masiva. Miles y miles de personas con banderas esteladas -el símbolo independentista- taponaron desde la mañana el centro de Barcelona. Llegaban desde distintas ciudades, algunos en buses rentados por los organizadores -la ONG Asamblea Nacional Catalana (ANC)- otros en transporte público, en moto o a pie.

"La Constitución es nuestra prisión", se leía en el cartel que llevaba Joan Pont, un estudiante de 27 años que viajó desde Girona (en el norte). "Ciudadanos, no súbditos", ponía en la pancarta de José Casellas, contador, de 58 años.

Fue una marcha festiva, llena de familias y grupos de amigos que se apelotonaban para sacarse selfies. "No tenim por!", se oía a cada rato: el lema de las protestas contra el jihadismo que siguieron a los atentados de agosto. "¡No tenemos miedo!"

"Esta vez es la vencida. No nos vamos a rendir. Este es el pueblo movilizado que quiere votar, quiere ser escuchado. Nadie nos va a callar", arengó Jordi Sànchez, líder de la ANC, orador principal del acto.

Puigdemont estaba en las primeras líneas de la columna sobre el Paseo de Gracia. "¡Ponga las urnas presidente!", le gritaban. Y él reía y asentía.

"No le vamos a fallar, presidente. Tiene nuestro apoyo. ¡Vamos adelante, hasta la victoria!", dijo Sànchez desde el estrado montado sobre la Plaza de Cataluña.

Si mantiene su desafío se expone a una acusación penal por delitos como prevaricación, desobediencia y malversación de fondos, que incluyen potenciales penas de prisión. Para él y sus socios resulta vital el impulso de la calle: cree que con el poder de movilización que exhibió el independentismo complicará al gobierno de España en su vocación de impedir el referéndum.

La Moncloa, sin embargo, insiste en que no habrá urnas en Cataluña el 1º de octubre. En Madrid recuerdan que la multitud que se vio en Cataluña es una minoría muy movilizada, mientras que una mayoría silenciosa rechaza la ruptura.

Las encuestas muestran una sociedad dividida por el proyecto de la independencia, algo que se reflejó a las claras en las últimas elecciones regionales, de 2015, donde los separatistas sumaron 47,8% de los votos. Suficientes para formar la mayoría parlamentaria con la que aprobaron la polémica ley del referéndum.